Diario

Entrevista grupo Promecal

-¿Qué pretende con su libro?
A partir de unas experiencias vividas y recordadas con emoción pretendo mostrar lo diferente que era el mundo y la vida en España hace poco más de medio siglo en comparación con nuestra sociedad urbana actual. Y contar, también, que la amistad y la generosidad de los muchachos, lo mismo que la mezquindad y las rencillas de los mayores no cambia nada con el tiempo. 

-¿Qué entiende por una ilusión sencilla?
Una ilusión sencilla es jugar con un palo con el mismo entusiasmo que con la mejor escopeta de juguete. O pensar que completar un álbum de cromos es lo máximo que se puede desear en la vida en ese momento. Esto para los protagonistas, tres muchachos de entre 10 y 12 años. Entre los adultos el sueño máximo, la ilusión más grande para una chica era, en aquel año de 1958, casarse con un soldado americano e irse a vivir a América. Más o menos como hoy sería para un emigrante de África o Irak casarse con un ciudadano alemán y vivir en Europa…  

-¿Qué es la felicidad?
La felicidad es saborear la vida con sensación de plenitud y hacer realidad, más o menos, nuestras ilusiones. Por eso suele ser más feliz la gente que tiene ilusiones sencillas que la que tiene ilusiones irrealizables o indefinidas. Y por eso, paradójicamente, la felicidad a veces se alcanza antes en las sociedades sencillas y algo primitivas que en las sociedades de la opulencia.  

-¿Qué se va a encontrar el lector en su libro? 
Una historia cercana (a pesar de la distancia en el tiempo) entrañable y emotiva. Una escritura sencilla, muy fácil de leer; pero también llena de matices si se quiere releer más despacio. Un libro para entretenerse, sonreír y reconciliarse con las cosas buenas de la vida: porque lo que más vale es el amor que ponemos en hacerlas.  

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